EFECTOS DE LA POLÍTICA NEOLIBERAL SOBRE LAS EMPRESAS MEXICANAS
Como sabemos, los ejes de la política neoliberal, implantada con decisión cada vez más fuerte de 1983 en adelante, son: privatizar las empresas estatales, aceptar la apertura del comercio exterior para permitir el libre flujo de capitales y mercancías, eliminar la intervención estatal en la regulación de la economía para que las libres fuerzas del mercado sean las que impongan los niveles de precios y la evolución de la actividad económica, y suprimir los déficit del sector público quitando los subsidios y aumentando los impuestos. Como también ha sido ampliamente reconocido, esta política ha causado el cierre de numerosas empresas, sobre todo medianas y pequeñas, un considerable aumento del desempleo y de la llamada economía informal y un drástico descenso de los salarios reales y, en consecuencia, la disminución de la demanda interna. Ello, aunado al incremento de las tasas de interés, inhibe la inversión productiva y alienta la orientación de los capitales hacia la especulación. Sin embargo esta política, que ha tenido un gran costo social, ha sido benéfica para las empresas transnacionales y para las empresas mexicanas que forman parte de grandes grupos empresariales.
Para tener una idea de los efectos de la política neoliberal sobre las empresas en México, daremos primero algunos datos sobre la evolución de la producción industrial y de los estratos de empresas, de acuerdo con el número de empleados, así como sobre el aumento del desempleo y el descenso de los salarios reales, y luego veremos por qué la economía mexicana no puede crecer en forma sostenida y mejorar la situación de la mayoría de las empresas y del pueblo mexicano si no cambia la política económica.
Antes debemos recordar que, aunque a partir de la llamada crisis de la deuda en 1982 se transita de la política proteccionista y estatista de las décadas anteriores a la neoliberal, la estrategia gubernamental ha variado a lo largo de estos años y también los efectos sobre la mayoría de las empresas.
En el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), con el objetivo fundamental de pagar el servicio de la deuda externa, se mantuvo una política recesiva y un peso subvaluado frente al dólar estadounidense, para que las exportaciones manufactureras aumentaran y las importaciones de estos productos disminuyeran y las ventas de petróleo permitieran crear el exceden- te de divisas requerido para pagar dicho servicio. El resultado fue que la economía no creció y la inflación se elevó hasta alcanzar 159% en 1987.
A partir de diciembre de ese último año empiezan a firmarse periódicamente los sucesivos pactos entre funcionarios públicos y las cúpulas de las organizaciones empresariales, obreras y campesinas, con el propósito de reducir la inflación. Esto se convirtió en el objetivo principal de la política de Carlos Salinas de Gortari (1988- 1994) y para lograrlo se ancló el tipo de cambio.
Con ello el peso se fue sobrevaluando frente al dólar, lo que aunado al crecimiento de la economía (que aunque moderado se produjo de 1987 a 1994) engendró crecientes déficit en la balanza comercial, especialmente en la manufacturera. Para nivelarlos se atrajo inversiones externas de capital, que ingresaron en un 75.6% como inversiones de cartera (además de grandes sumas de títulos de deuda interna nominados en dólares), de modo que los inversionistas cuando percibieron que la devaluación del peso no tardaría en llegar, empezaron a fugarse y en diciembre de1994 se hizo inevitable, precipitándose la crisis.
Aquí no nos referiremos a la serie de errores cometidos por el gobierno del presidente Ernesto Zedillo (los llamados errores de diciembre), que permitieron una mayor fuga de capitales, sino a los problemas estructurales de la economía mexicana que traban el crecimiento económico y que conducen a crisis cada vez más profundas.
