Introduccion

La Industria de las construcción en México es un sector relevante de la economía. Las obras se construyen a lo largo del país y frecuentemente han sido utilizadas como motor de la producción. La construcción siempre ha estado vinculada con el desarrollo del país y ha sido palanca fundamental para lograrlo.

lunes, 13 de abril de 2015


PRINCIPAL VARIABLE DE EMPRESAS CONSTRUCTORAS



GRÁFICOS








EFECTOS DE LA POLÍTICA NEOLIBERAL SOBRE LAS EMPRESAS MEXICANAS 


Como sabemos, los ejes de la política neoliberal, implantada con decisión cada vez más fuerte de 1983 en adelante, son: privatizar las empresas estatales, aceptar la apertura del comercio exterior para permitir el libre flujo de capitales y mercancías, eliminar la intervención estatal en la regulación de la economía para que las libres fuerzas del mercado sean las que impongan los niveles de precios y la evolución de la actividad económica, y suprimir los déficit del sector público quitando los subsidios y aumentando los impuestos. Como también ha sido ampliamente reconocido, esta política ha causado el cierre de numerosas empresas, sobre todo medianas y pequeñas, un considerable aumento del desempleo y de la llamada economía informal y un drástico descenso de los salarios reales y, en consecuencia, la disminución de la demanda interna. Ello, aunado al incremento de las tasas de interés, inhibe la inversión productiva y alienta la orientación de los capitales hacia la especulación. Sin embargo esta política, que ha tenido un gran costo social, ha sido benéfica para las empresas transnacionales y para las empresas mexicanas que forman parte de grandes grupos empresariales.


Para tener una idea de los efectos de la política neoliberal sobre las empresas en México, daremos primero algunos datos sobre la evolución de la producción industrial y de los estratos de empresas, de acuerdo con el número de empleados, así como sobre el aumento del desempleo y el descenso de los salarios reales, y luego veremos por qué la economía mexicana no puede crecer en forma sostenida y mejorar la situación de la mayoría de las empresas y del pueblo mexicano si no cambia la política económica.
Antes debemos recordar que, aunque a partir de la llamada crisis de la deuda en 1982 se transita de la política proteccionista y estatista de las décadas anteriores a la neoliberal, la estrategia gubernamental ha variado a lo largo de estos años y también los efectos sobre la mayoría de las empresas.


En el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), con el objetivo fundamental de pagar el servicio de la deuda externa, se mantuvo una política recesiva y un peso subvaluado frente al dólar estadounidense, para que las exportaciones manufactureras aumentaran y las importaciones de estos productos disminuyeran y las ventas de petróleo permitieran crear el exceden- te de divisas requerido para pagar dicho servicio. El resultado fue que la economía no creció y la inflación se elevó hasta alcanzar 159% en 1987.
A partir de diciembre de ese último año  empiezan a firmarse periódicamente los sucesivos pactos entre funcionarios públicos y las cúpulas de las organizaciones empresariales, obreras y campesinas, con el propósito de reducir la inflación. Esto se convirtió en el objetivo principal de la política de Carlos Salinas de Gortari (1988- 1994) y para lograrlo se ancló el tipo de cambio.


Con ello el peso se fue sobrevaluando frente al dólar, lo que aunado al crecimiento de la economía (que aunque moderado se produjo de 1987 a 1994) engendró crecientes déficit en la balanza comercial, especialmente en la manufacturera. Para nivelarlos se atrajo inversiones externas de  capital, que ingresaron en un 75.6% como inversiones de cartera (además de grandes sumas de títulos de deuda interna nominados en dólares), de modo que los inversionistas cuando percibieron que la devaluación del peso no tardaría en llegar, empezaron a fugarse y en diciembre de1994 se hizo inevitable, precipitándose la crisis.

Aquí no nos referiremos a la serie de errores cometidos por el gobierno del presidente Ernesto Zedillo (los llamados errores de diciembre), que permitieron una mayor fuga de capitales, sino a  los problemas estructurales de la economía mexicana que traban el crecimiento económico y que conducen a crisis cada vez más profundas.


UNA PROPUESTA PROGRESIVA

La ingeniería civil en la planeación democrática y desarrollo nacional

3er. Congreso Nacional de Egresados de Ingeniería Civil del Instituto Politécnico Nacional: “La ingeniería civil en las decisiones del desarrollo nacional”.

Esta sesión, en particular, está destinada a la participación de la ingeniería civil en las decisiones que influyen en el desenvolvimiento nacional y a la relación de nuestra profesión con la planeación, aquella que pueda ser calificada de democrática.

Habrá que empezar por decir que desde hace muchas décadas, en nuestro país, los programas y acciones del sector público para impulsar el desarrollo económico y social no corresponden a procesos que con propiedad pudieran denominarse de planeación, esto es, a la elaboración y sobre todo al cumplimiento de planes que consideren acciones específicas a realizarse en tiempos determinados, y debe decirse también que cuando nuestro desarrollo se ha conducido, si no acorde con un proceso de planeación al menos con responsabilidad social y nacional por parte del Estado, los efectos sobre el desarrollo han sido más favorables que, por ejemplo, en las administraciones del neoliberalismo, en las que se han elaborado los llamados planes nacionales de desarrollo que no han sido sino documentos destinados a que políticamente nadie se ocupe de ellos y nadie les haga caso.

Para reforzar la afirmación de la escasa o nula importancia política que se da al Plan Nacional de Desarrollo, no hay sino que repasar el último mensaje presidencial de hace cuatro días, en el que al igual que en mensajes presidenciales anteriores de un cuarto de siglo para acá, no hubo la más mínima mención a ese plan, presentado al Congreso y al país hace apenas unas cuantas semanas para formalmente cumplir con el mandato constitucional de presentarlo, pero sólo para eso, pues nos quedamos sin conocer si las metas previstas para el primer año de su vigencia se alcanzaron, se rebasaron o la acción pública se quedó corta frente a ellas, trátese de los índices del crecimiento económico, de la contribución de la producción petrolera a los recursos fiscales, el empleo u otros indicadores sociales o económicos.

De hecho, en nuestro país, el único plan formulado como propuesta electoral y adoptado y puesto en práctica por el gobierno, con las limitaciones de ser un primer ensayo, del precario desarrollo de las técnicas de la planeación en la época y de sus condicionantes políticas, sociales y económicas en el tiempo de su realización, es el Plan Sexenal, del cual, entre sus logros puede contarse la creación del Instituto Politécnico Nacional.


Hoy día, el artículo 26 de la Constitución, de acuerdo a su reforma de febrero de 1983, establece que el Estado organizará un sistema de planeación democrática del desarrollo nacional y que habrá un plan nacional de desarrollo, el cual, de acuerdo al artículo 21 de la Ley de Planeación, deberá elaborarse, aprobarse y publicarse en un plazo máximo de seis meses, contados a partir de la toma de posesión del Presidente de la República, y cuya vigencia no excederá del período sexenal, aunque podrá contener consideraciones y proyecciones, que no establecen obligación alguna de ser tomadas en cuenta para la formulación del siguiente plan.




¿BENEFICIO O PERJUICIO?

Tratado de Libre Comercio de América del Norte

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es un acuerdo regional entre el Gobierno del Canadá, el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el Gobierno de los Estados Unidos de América para crear una zona de libre comercio.
El TLCAN fue firmado en Ottawa (11 y 17 de diciembre de 1992), en Ciudad de México, D.F. (14 y 17 de diciembre de 1992) y en Washington, D.C. (8 y 17 de diciembre de 1992) y entró en vigor el 1 de enero de 1994.

TLCAN ~ Cronología de eventos:
10 de junio de 1990: Canadá, Estados Unidos y México acuerdan establecer un tratado de libre comercio
5 de febrero de 1991: Inician las negociaciones del TLCAN
17 de diciembre de 1992: Los líderes de Canadá, Estados Unidos y México firman el TLCAN
Agosto de 1993: Se negocian acuerdos paralelos en materia laboral y del medio ambiente
1 de enero de 1994: El TLCAN entra en vigor

El TLCAN es un instrumento jurídico abocado a regular el comercio entre los países firmantes, tiene como objetivos: eliminar barreras al comercio, promover condiciones para una competencia justa, incrementar las oportunidades de inversión, establecer procedimientos efectivos para la aplicación del tratado y la solución de controversias, fomentar la cooperación trilateral, regional y multilateral. Los principios y reglas del tratado, son; trato nacional, nación más favorecida y aplicación de reglas de origen. El acuerdo enumera en un anexo las exclusiones referidas por los diferentes niveles de gobierno dentro de cada país.


ASOCIACIÓN PÚBLICA-PRIVADA PARA EL DESARROLLO DE INFRAESTRUCTURA SOCIAL


Los gobiernos de distintos países  han probado la efectividad en la reducción de costos y carga administrativa, y el incremento en la calidad de los servicios, mediante el uso del “outsourcing”. Esto se debe principalmente a que el gobierno no cuenta en todos los casos con el personal, los recursos y el “know-how” indicados para desarrollar algunas de las actividades que se requieren para proveer servicios públicos (por ejemplo, carreteras, hospitales, instituciones educativas, etc.) Por lo general, quien tiene lo que el gobierno necesita y por esto lo contrata, es el sector privado.


Como uno de los esquemas de subcontratación de servicios más populares en los últimos años se encuentran las asociaciones público-privadas , en donde el gobierno se apoya de empresas privadas especializadas en diseño, construcción, financiamiento y operación de infraestructura social. El reto de la industria es reconocer y adaptarse a los nuevos esquemas de contratación que tienen como objetivo principal establecer relaciones comerciales sanas y estrechas entre los sectores público y privado que en años anteriores han mostrado reticencias para trabajar junto

ASOCIACIONES ENTRE EMPRESAS CONSTRUCTORAS PARA CRECER 


En los últimos años la globalización y la creciente participación de empresas multinacionales en el desarrollo de infraestructura han obligado a las empresas del país a tomar acciones drásticas e innovadoras para sobrevivir y mejorar su competitividad. Es previsible que en el sector de la construcción se observen fusiones entre empresas o cuantiosas inversiones que tienen como objetivo principal, adquirir un tamaño considerable y recursos suficientes para continuar posicionándose como líderes de la industria y entregar productos y/o servicios de mayor calidad.

El crecimiento de proyectos de infraestructura se ha acentuado en los últimos años, dadas las condiciones de estabilidad macroeconómicas recientemente logradas. Las empresas tienen como opción para generar ingresos, crecer y posicionarse en el mercado, la formación de consorcios, alianzas estratégicas, fusiones o inclusive nuevas empresas para atender la demanda de infraestructura que el país requiere. La tarea no es sencilla, ya que los esquemas de contratación para el desarrollo de infraestructura están cambiando a nuevos conceptos medidos por desempeño, a períodos de contratación de largo plazo, y con servicios más integrales a los que se acostumbraba

CONSECUENCIAS DEL NEOLIBERALISMO Y LA GLOBALIZACIÓN  EN MÉXICO



Desde un principio, el proceso de globalización de México nunca fue planeado, ya que no se hicieron las necesarias reformas estructurales que el país necesitaba para poder afrontar la competencia internacional, por ello seguimos en el reto de acondicionarnos a los procesos de la globalización que siguen en evolución.
Para ello es necesario que México se apropie de las nuevas tecnologías, así como de las nuevas expresiones culturales y que lleve los avances tecnológicos a sus objetivos políticos. Al igual de fomentar en la población la ideología de la superación y del progreso ya que son herramientas esenciales para el progreso del país.

La ingeniería civil ha desenvuelto un papel fundamental en el desarrollo social y económico del país, debido a que es una profesión encargada de organizar, diseñar, proyectar, construir y dar mantenimiento a la infraestructura.

Un país al estar en vías de desarrollo, necesita una mayor aportación económica para seguir en este proceso, esta situación supera la capacidad del gobierno mexicano lo cual lo lleva a entrar al mundo de la globalización lo cual afectó gravemente a la ingeniería civil y a la empresas constructoras.

La industria de la construcción es, sin duda, una de las que resienten de manera más evidente los avances y retrocesos en el entorno económico tanto a nivel nacional como internacional. Con el paso del tiempo se ha convertido, inevitablemente, en uno de los principales indicadores económicos en todo el orbe por los grandes retos que ha tenido que enfrentar así como por las innumerables oportunidades que se han generado para que alcance su máximo potencial.

La globalización también ha afectado a la industria de la construcción. Los proyectos a gran escala y la infraestructura se contratan en todo el orbe sin importar las fronteras. Diversos proyectos en Latinoamérica y el Lejano Oriente, por ejemplo, son el resultado de diversos intentos para incrementar la competitividad de la industria en las regiones y una forma de impulsar aún más la inversión extranjera. En las naciones con mayor desarrollo aplican los mismos factores, además de la necesidad existente de elevar o reemplazar las viejas instalaciones por otras nuevas.

MÉXICO ESTABLECIMIENTO DEL MODELO NEOLIBERAL







MÉXICO NEOLIBERAL




¿CÓMO SURGEN LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES?





NEOLIBERALISMO DE ESPAÑA QUE MÉXICO DEBE APRENDER

SIMBIOSIS DEL NEOLIBERALISMO


Al finalizar el siglo XX enfrentamos la simbiosis del neoliberalismo y de la globalización. Esta integración no es historia nueva: el liberalismo de mercado del siglo XIX se desarrolló sobre las fuerzas motrices de la revolución industrial. El neoliberalismo de fines del siglo XX se afianza en simbiosis con la impetuosa revolución tecnológica, que Frank Hinkelammert describe como "el huracán de la globalización".
El neoliberalismo cobra fuerza, no sólo en razón de la desintegración política y descomposición económica de los socialismos reales, sino porque se fundamenta en las fuerzas motrices de la nueva revolución tecnológica. Por su parte, el mecanismo de funcionamiento de esta reconversión productiva se acomoda a las pautas y normas de la economía de mercado, una vez desaparecidos aquellos socialismos reales. Esta simbiosis crea el imperialismo teórico y práctico del neoliberalismo.
La actual revolución tecnológica ofrece algunos aspectos atrayentes y positivos. Mientras que en las décadas de la guerra fría, gran parte de los inventos e innovaciones tecnológicas se aplicaron a la carrera armamentística y a la gestación de la muerte, la actual revolución tecnológica nutre importantes avances de la producción civil, que mejorarían los niveles y géneros de vida: revolución de la informática, microelectrónica, comunicación-información, biotecnología, junto con los nuevos productos y nuevos modos de producción, calificados como re ingeniería empresarial. Una revolución tecnológica al servicio de la producción y de la vida.
Sin embargo, junto con estos aspectos positivos y tal como lo ha descrito el gran economista Joseph Schumpeter, las revoluciones tecnológicas aparecen en la historia como un "proceso de destrucción creativa": los nuevos inventos-innovaciones generan la desaparición de los modos de producción obsoletos y el desalojo de factores de producción menos eficientes, entre ellos, una gran parte de la mano de obra. Al darse actualmente la simbiosis de este proceso de destrucción creativa (globalización) con las normas de eficiencia-competitividad (ventajas competitivas) del mercado neoliberal, se gesta una "cultura de la exclusión", o de muerte lenta y masiva de gran parte de la humanidad. Luego de la guerra fría se inicia la era de la "paz-violenta", sin que se reabra un juicio de Nüremberg. Por ello, al finalizar el siglo XX reaparecen, en clave mayor, los mismos problemas de fines del siglo XIX, la creciente proletarización humana y el darwinismo social. Es lógico que junto a los neo-clásicos y neo-liberales afloren los neo-keynesianos, los neo-estructuralistas y los neo-socialistas. Por desgracia también repuntan los neo-fundamentalistas étnico-religiosos que siembran el miedo y la muerte.

RETOS Y RIESGOS DEL SECTOR



La construcción, por sus características propias, ha sido una industria orientada al mercado interno. Por esta razón cuando la demanda nacional pierde su dinamismo, las oportunidades de negocios se ven reducidas para las actividades de las empresas constructoras. Especialmente, durante los períodos de alta inflación, el desempeño de esta industria se vio profundamente afectado. Sin embargo existen empresas que han incursionado fuera de nuestras fronteras de manera exitosa, desde hace varias décadas, principalmente las constructoras gigantes, las que han tenido acceso a contratos internacionales de grandes obras de infraestructura, obviamente estipulados en divisas extranjeras. 

El sector ha sido altamente vulnerable al comportamiento de la economía en general. Las variaciones macroeconómicas han tenido un fuerte impacto en la industria de la construcción. Las alteraciones cambiarias la han afectado de manera sustancial; la variabilidad abrupta de la paridad del peso en el 83, 87 y 95 provocó bruscas disminuciones en la actividad sectorial. También ha sufrido los impactos de los precios de muchos de los principales insumos de las obras debido a que se cotizan internacionalmente: el cemento sistemáticamente había sido más barato en el exterior que en nuestro país33; el acero, el cobre y el aluminio tienen precios internacionales, así como todos los productos importados como algunos materiales, la maquinaria y el equipo, etc. Para el mejor desenvolvimiento del sector, se requiere un entorno económico más estable, que de certidumbre a los empresarios y que permita la planeación multianual y transexenal de proyectos, de manera independiente a las condicionantes políticas del país para que estos conserven su viabilidad, tanto para las empresas constructoras como para los sectores público y privado que generan las obras. 

Los problemas de desempeño del sector se han agudizado ante los conflictos financieros periódicamente presentados. Las fuentes de financiamiento internas han sido escasas y la elevación de las tasas de interés ha corrido pareja con la inflación, lo que durante mucho tiempo las había hecho inaccesibles e inviables desde el punto de vista de los negocios; las empresas con obligaciones en moneda extranjera han multiplicado el monto de sus pasivos; aquellas que los han podido solventar fincan su solidez financiera en que sus ingresos o parte de ellos son también en dólares, pero cuando las ventas se cobran en pesos mexicanos, las deudas se elevaban sustancialmente y, en algunos casos, se volvieron impagables, lo que produjo importantes quebrantos financieros en las entidades productivas del sector. Asimismo, el costo del financiamiento implicó un freno para el desarrollo de las obras así como una importante desventaja ante la competencia internacional, la que cada vez tenía mayor presencia en el mercado interno ya que tenían acceso a fondos de sus propios países con tasas de interés bajas y frecuentemente subsidiadas por sus gobiernos. 

Durante muchos años, las oportunidades para las empresas del sector derivaron de la obra pública del Gobierno y esta fue la única fuente de trabajo de muchas de ellas lo que propició una relación de riesgosa dependencia para las firmas. Los esquemas de concesiones, primero carreteros y de infraestructura, y después de dotación de servicios públicos, tratamiento de aguas, recolección de basura, etc. abrieron nuevas oportunidades para romper el sistema anterior, en el cual estas obras eran financiadas únicamente con fondos públicos. El reto sería afinarlos y perfeccionarlos para que hacerlas más eficientes y redituables tanto para las empresas, como para el gobierno y para el país.

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DESARROLLO SECTORIAL



Durante la época del Desarrollo Estabilizador (1952-1970), el Estado se convirtió en un importante promotor del desarrollo del país y utilizó a la obra pública como motor de la economía y del desarrollo regional. En 1933 creó el Banco Hipotecario, Urbano y de Obras Públicas (BANHOUP) que se convertiría en el Banco Nacional de Obras y Servicios (BANOBRAS) dirigido a manejar los aspectos financieros y bancarios de la obra pública. 

Para entonces, el sector de la construcción en México había estado dominado por empresas extranjeras, pero las necesidades de desarrollo del país propiciaron la creación de las actuales constructoras gigantes; a mediados del siglo pasado se fundaron Ingenieros Civiles Asociados, (ICA), Bufete Industrial, Gutiérrez Cortina y Asociados (GUTSA). Posteriormente, Triturados Basálticos (TRIBASA, en 1960), Constructora Ballesteros (que se convertiría en Grupo Mexicano de Desarrollo, GMD, en 1975), entre otras, que tenían como clientes principales al Gobierno Federal y a las empresas descentralizadas como PEMEX, Comisión Federal de Electricidad, etc. En 1953 se estableció la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

A finales de los 50´s se intentó una de las primeras acciones para responder a la progresiva demanda de vivienda originada por el aumento poblacional y el crecimiento urbano. Se fundaron el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO) y el Instituto de la Vivienda que posteriormente se convertiría en el INFONAVIT; entre las primeras acciones gubernamentales fue la construcción de los multifamiliares Miguel Alemán y el Juárez, en el DF. En 1960, se llevó a cabo la remodelación del barrio de Nonoalco-Tlaltelolco y la edificación de la Unidad Independencia. 


Durante este período, una de las prioridades del país fue la construcción de caminos y carreteras. En la década de los 60´s este rubro absorbió más del 70% de los recursos destinados a infraestructura. Dichas políticas fueron también impulsadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El banco aportó al país 98.5 millones de dólares que contribuyeron a construir y mejorar 9,300 Km. de caminos alimentadores y 4,700 Km. de carreteras estatales y federales11. Con otros fondos, el país construyó 85 presas, 14 de ellas de gran irrigación, y en años posteriores, 35 más. Durante los 60´s se inició la internacionalización de las principales empresas constructoras mexicanas, encabezadas por ICA y Bufete Industrial.


PANORAMA DEL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN




Tradicionalmente, las obras de construcción han sido generadas por dos fuentes: públicas y privadas. La obra pública fue el sostén de la industria de la construcción durante muchos sexenios; el desarrollo económico y social del país implicó la generación de obras de infraestructura para el transporte carretero, aéreo, marítimo y fluvial, cuya calidad había sido un indicador crítico del nivel de progreso del país y de su viabilidad económica; de construcciones de plantas hidroeléctricas para la generación de energía y de instalaciones para su transmisión; así como de presas, obras de riego y de tratamiento de aguas; la industria petrolera demandó la construcción de obras industriales para la explotación, refinación, almacenamiento y distribución de productos petroleros y de gas; también las telecomunicaciones requirieron las obras respectivas; las ciudades precisaron de obras. de urbanización y la construcción de redes de infraestructura para dotarlas de agua, servicios sanitarios, electricidad, telefonía, telecomunicaciones; la creciente urbanización y el aumento poblacional trajeron aparejado un importante crecimiento en el mercado de vivienda en todos sus niveles y los correspondientes servicios educativos, de salud, de infraestructura urbana y otros. Estas obras implicaron la construcción de muchos servicios complementarios, la preparación de terrenos para la construcción, obras de instalaciones hidráulicas, sanitarias, eléctricas y de otros tipos para las edificaciones, así como de empresas de alquiler de maquinaria y trabajos de supervisión y administración de las obras.
Durante la última década del siglo XX, la obra pública se distribuyó en Transporte 25%, Petróleo y petroquímica 23%, Edificación 21%, Electricidad y comunicaciones 21%, Agua, riego y saneamiento 11% y otras construcciones 1%. Si se descuenta del PIB total de la construcción lo destinado a vivienda, se tiene que la obra pública continuaba representando una proporción significativa de la inversión destinada a infraestructura productiva (energía, transporte y comunicaciones), que formaron el 63% de la obra total de este período9.

En cuanto a la obra privada, la dinámica sistemáticamente se ha sustentado en la construcción habitacional, tanto residencial como de otros niveles, especialmente de interés social; también de plantas industriales, proyectos inmobiliarios, desarrollos turísticos y recreativos, edificación de tiendas departamentales y centros comerciales, además de edificios de otros tipos para servicios educativos, para la salud, etc. Las entidades privadas también han participado intensamente en las actividades profesionales, científicas y técnicas que necesitaba el sector: El medio profesional brinda servicios de consultoría y diseño en arquitectura, arquitectura del paisaje y diseño urbano, ingeniería y diseño especializado, así como de elaboración de mapas e información geográfica y territorial y de laboratorios de pruebas. En la década de los 90´s, la obra privada incrementó su porcentaje de participación anual del total de la obra generada, lo cual indicaba que paulatinamente se revertía la proporción respecto de la sostenida en las décadas anteriores, que se disminuía la dependencia de la obra pública y que también aumentaba su contribución al PIB de la construcción. Durante este período, el sector privado prácticamente había concentrado su actividad en la edificación de vivienda y únicamente el 25% de su trabajo había sido en proyectos no habitacionales.

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OPORTUNIDADES


La globalización también ha afectado a la industria de la construcción. Los proyectos a gran escala y la infraestructura se contratan en todo el orbe sin importar las fronteras. Diversos proyectos en Latinoamérica y el Lejano Oriente, por ejemplo, son el resultado de diversos intentos para incrementar la competitividad de la industria en las regiones y una forma de impulsar aún más la inversión extranjera. En las naciones con mayor desarrollo aplican los mismos factores, además de la necesidad existente de elevar o reemplazar las viejas instalaciones por otras nuevas.


De acuerdo con el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), clasificador oficial para las estadísticas económicas utilizado en el INEGI en el levantamiento, captura, procesamiento y difusión de resultados de los Censos Económicos 2009, el sector de la Construcción comprende unidades económicas dedicadas principalmente a la edificación; a la construcción de obras de ingeniería civil; a la realización de trabajos especializados de construcción como preparaciones a los suelos, y a la supervisión de la construcción de las obras. La unidad de observación estadística en este sector es la empresa constructora, misma que se define como: la unidad económica y jurídica que bajo una sola entidad propietaria o controladora se dedica principalmente a la ejecución de obras de construcción



Actividades en la construcción

La industria de la construcción incluye varios sectores industriales, por lo que abarca diferentes actividades, por ejemplo:


• Construcción o restauración de viviendas, edificios, hoteles, así como naves industriales, centros comerciales, bancos, escuelas, hospitales, cines, instalaciones deportivas o culturales, bibliotecas, entre otras
• Construcción de obras para el tratamiento, distribución y suministro de agua y drenaje
• Construcción de sistemas de riego agrícola

• Construcción de calles y banquetas
• Construcción de carreteras, puentes y similares
• Instalaciones para extraer y procesar petróleo 
• Colocación de muros falsos y aislamiento
• Enyesado, empastado y tiroleado
• Instalaciones eléctricas
• Construcción de presas
• Colocación de pisos y azulejos
• Carpintería
• Pintura

INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN EN MÉXICO


La industria de la construcción produce beneficios tanto en los negocios como en el bienestar de la población. En los negocios, la industria de la construcción contribuye a fortalecer a la industria nacional en sus procesos de producción, distribución y comercialización, haciéndola más productiva y competitiva, al crear carreteras, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones para el transporte de mercancías, personas e información; al cimentar las instalaciones que suministren energía eléctrica, petróleo y gas, para suministrar los energéticos requeridos; al erigir instalaciones turísticas que permitan el acceso de recursos económicos adicionales al país, una de las principales fuentes de ingresos para México; y al construir escuelas, hospitales y clínicas, para capacitar al personal y cuidar la salud de los habitantes. 

Importancia e impacto de la construcción 


La construcción atiende a las necesidades de infraestructura que demandan las familias y las empresas, aportando soluciones prácticas y efectivas. Su contribución económica a nuestro país también es significativa, ya que aporta el 6.9% de la riqueza generada por la actividad productiva, es decir, del Producto Interno Bruto.

El sector de la construcción genera empleo ha aproximadamente 4.5 millones de hombres y mujeres que trabajan directamente en las obras que se realizan en el país cada año, trabajadores que en buena proporción provienen del campo, la participación del empleo de la construcción en el empleo total es de 8%. Por lo cual, la industria de la construcción se convierte para muchos en la puerta de entrada a un proceso productivo más complejo que lo practicado en sus lugares de origen, brindándoles un oficio y el primer contacto con la vida urbana.



¿QUIÉNES SOMOS?


Somos un dúo de estudiantes de ingeniería civil,  interesadas en conocer como el neoliberalismo ha afectado a la industria de la construcción, ya que nos afecta directamente y estamos conscientes que la construcción e infraestructura es lo más importante que tiene un país para desarrollarse